Tramitar el RFC no significa pagar impuestos

Tramitar el RFC no significa pagar impuestos

Para nadie es un secreto que México, como muchas otras naciones de América Latina, ha combatido por años, sin tener mayor éxito, con la plaga de la pobreza. La nación, conocida históricamente por su inmensa densidad poblacional, no ha podido ofrecerle a muchas de sus ciudadanos, por una u otra razón, un estándar alto de calidad de vida.

Más allá de las denuncias de corrupción y mal manejo de la economía que recaen, de manera irremediable, sobre las autoridades del gigantesco país del norte de América, el décimo segundo más poblado de nuestro planeta con unos 130 millones de habitantes, el estado ha buscado diversos mecanismos para aumentar sus ingresos y de esa manera, como dicta el deber ser (obviando que algunos funcionarios no lo cumplan), destinar una alta inversión de carácter social.

Una de estas medidas, y que ya está asentada desde hace décadas en el territorio mexicano, es el Registro Federal de Contribuyentes, conocido popularmente como el RFC gracias a sus siglas. Este documento, entre otras cosas, busca reducir a un índice bajo, muy pero muy ínfimo, la tasa de evasión de impuestos, un delito que significa un fuerte golpe para las arcas de la nación azteca.

Temor infundado

Muchas personas, al tener márgenes de ganancias medios o bajos por las actividades económicas que realizan dentro del amplio territorio mexicano, deciden no tramitar el Registro Federal de Contribuyentes con el temor, bastante infundado, de que tengan que pagarle al estado cantidades que, de una manera u otra, los afectes de gran manera en el aspecto económico.

Este temor, claro está, no tiene razón de ser. Y es que, al contrario de lo que piensan muchas personas, tramitar el RFC no significa, de manera directa, que debas cancelar impuestos a partir del próximo año fiscal. De hecho, eso está muy lejos de la realidad.

Y es que, básicamente, este documento no es más que un fiel registro de todas y cada una de las personas que llevan a cabo actividades comerciales en el territorio mexicano. De esta manera, eso sí, los organismos correspondientes pueden determinar quienes cumplen los patrones necesarios para ser considerados contribuyentes en ejercicios o, en cambio, cuáles podrían serlo en un futuro cercano.

Por ejemplo, esto lo podemos ver en el caso de los menores de edad, mayores de 16 años, que tramitan el Registro Federal de Contribuyente. Ellos, claro está, no están obligados a pagar impuestos; simplemente empiezan a formar parte de los posibles declarantes en un futuro.

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